Relato erotico -Masaje sensual-

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Masaje sensual

¡Hola cariño! Aquí tienes mi relato... sobre ti... sobre mí... ¡delante de todo el mundo! Estoy acostada en la cama... al lado de Miguel... casi sin respiración... después del tremendo meneo que acaba de darme... y estoy creando mentalmente este relato... en nuestra segunda cita.

Nos conocimos por este bendito Internet, un día cualquiera que conocí a muchos chicos más y ¿adivinen qué...? A él lo corte en plena conversación para seguir hablando con otro... lo que pasa, es que este otro, que se llama Luis, me hablaba de cosas raras como acostarme con otra chica o por ejemplo que a él le gustan otros hombres también y esas cosas que, una chica como una, pues no está acostumbrada a oír... en fin... ejem... y cuando Miguel se volvió a conectar otro día yo no sabía ni quien era ni porque tenía mi mail (pero lo sospechaba).

Soy masajista (de las de verdad) y tengo 26 años, él tiene 29 y está re bueno, tanto que alguien me preguntó: ¿cómo lo quieres? ¿Así? ¿Alto? ¿Así? ¿Trigueño? ¿Con esos ojitos verdes? ¿Y con ese tamaño de polla? ¿Así? ¿Así? ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, asiiiiiiiiiiiiiii, me gusta así como esssssssssss!

Las conversaciones por Internet fueron de las más recatadas que he tenido con nadie (él no lo sabe), pero aún así llegó a calentarme tanto con sus besitos chiquititos que al final me tenía nerviosa todos los días al mediodía que era cuando hablábamos... hasta que por fin le dolió la espalda (¡por fin!) y me preguntó... ¿cuánto cobras? Por el masaje claro, o ¿qué se piensan?

Quedamos ... y cuando lo vi salir del ascensor casi le cierro la puerta en la cara, ¡es guapíiiiisimoooooo! Me moría de vergüenza, no esperaba alguien tan "ideal" a quien ponerle mis manos encima. Y por fin, después de los saludos con nervios y un vaso de zumo... empezó a desnudarse delante de mi... wuau, ¿se imaginan ver a un chico de esos que salen por la tele desnudarse delante de una para empezar a tocarlo? Pues es una pasada... ¡wuau!

Se quedó con unos slips blancos que eran una maravilla porque cuando empecé el masaje en los pies... dedito por dedito... talón... tobillo... planta... uuummmm... una cosita empezó a despertarse y ¡yo lo podía ver claramente! El miraba al techo es un poco tímido... y Ken (así se llama su/mi polla preciosa) crecía cada vez más, especialmente cuando lamí sus deditos gordos y los mordí suavemente... ¡qué rico!

Mis manos en su espalda, cremita por aquí... cremita por allá... y yo me aseguraba de rozar mis pechos con su piel en cuanto tenía oportunidad... la música ideal... incienso... media luz... y yo recorriéndole el cuerpo con movimientos que parecieran caricias... de vez en cuando se oía..."uuhhggg", "ummmm", "que maravilla"... con esa voz taannn masculina mientras le tocaba las nalgas... ¡qué nalgas! la cintura... la espalda llena de lunares que me los comería de a uno... y esos brazos masculinos, fuertes, marcados, ¡no me lo creo!

Sé que estaba excitado... como yo, que a cada movimiento de manos sentía que las braguitas se me resbalarían de tanta humedad, de tanto gusto al tocarlo, me sentía inspirada... era un placer, de verdad... Cuando iba a empezar el masaje del cuello... él boca abajo y yo sentada frente a su cabeza en una silla, le pedí que se pusiera boca arriba y me dijo: "el paisaje que tengo así es mejor”... porque mis pechitos quedaban a la altura de sus ojos y fue cuando estiró las manos y las puso delicadamente sobre mis pezones... con una suave presión y un movimiento muy pausado.

En ese momento, me corrí lentamente y sentí un alivio tremendo ya que llevaba más de una hora sobre excitada tocando a ese hombre que gemía bajito en mi camilla... después de eso perdí el hilo del masaje, ya no sé lo que hice hasta que le dije: "ya no se que más hacerte", pero sí que sabía, quería lamérsela, definitivamente quería meterla en mi boca y lo hice con la boca hecha agua, y me supo a miel salada... uuummm, ¡que beso me plantó en los labios con su sabor en mi lengua! ¡Qué rico!

De la camilla pasamos a mi cama... ¡necesitaba tenerlo dentro! lo tumbé en mi cama de hierro y me subí encima... antes de que se diera cuenta ya estaba moviéndome encima de él... uuuuuuuhhhhhh, que ricoooo, que granndee, como me gustaaaaa, estaba súper mojadaaaaa y me besaba leentamenteee , ¡ufff lo sentía hasta el fondo de mí que gruesaaaaa...! ¡Otra vez me corro! Uummm Miguel que bieeeenn, ahhhhhh, asiiiiii y me dijo que estaba súper sensible y que se correría pronto...

No me imaginaba que podría sentir tanto chorro caliente y fuerte dentro de mí... siiiii se corriaaaa y ¡yo sentíaaa cada vez como salía su semen y me inundabaaa! Ahora cada vez que lo hacemos espero ese momento con ansiedad es una maravilla sentir su calor y los golpecitos que me da su semen cuando chocan con las paredes de mi interior... ahhhh, asssssíiiii, casi disfruto más yo que él cuando se corre... ahhhh Miguel... no te salgas...

Y se hizo tarde sin darnos cuenta... perdió el tren a su casa esa noche... y se quedó a dormir conmigo... o sea... a follar conmigo toda la noche... que delicia...

Tengo mucho más que contar... porque es una máquina de hacer el amor, pero es tan especial que el resto lo guardo solo para mí, para tocarme solita cuando no lo veo... o simplemente para soñar que después de cada masaje que le haga siempre me quedaré "bien pagada".




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