Relato erotico -Increible Orgia en Barcelona-

Calientes experiencias sexuales de las chicas más putas.
Selección de relatos eroticos constantemente actualizada. Relatos de sexo con putas insaciables, chicas gozando a tope en sus mejores experiencias sexuales. Ponte a tono con las mejores vivencias porno.
CATEGORIAS:
TOP VIDEOCHAT X:

Increible Orgia en Barcelona

Hola amigos, soy hombre de 45 años y hace unos años, en un viaje, tuve ocasión de participar en una orgía increíble que me ayudó a abrirme a un mundo de posibilidades sexuales que hasta entonces solo pasaban en mis fantasías sexuales.

Mi pareja de entonces, Laura es una mujer muy guapa, alta, con muy buena figura tirando a generosa y, como yo, una mujer abierta a experiencias sexuales que, hasta entonces, no habían pasado de fantasías que servían para calentarnos mutuamente en nuestros encuentros sexuales.

En un viaje a Barcelona, como no conocíamos muy bien la ciudad compramos una guía del ocio para ver donde podíamos ir a cenar o tomar una copa; entre los distintos anuncios vimos el de un club de intercambio al que fuimos por la noche con una mezcla de curiosidad y deseo.

Allí nos recibió una chica muy guapa que se interesó por nuestros gustos y con la que estuvimos hablando un rato dentro de la sala, esta era como un pub con silloncitos bajos, muy cómodos, con música de fondo suave.

Estuvimos con esta chica un rato y luego se incorporó a nuestro grupo una pareja joven, muy guapa, ella era alta, pelirroja con un cuerpo estupendo, el era moreno bastante delgado y, como nos confirmó por el acento que tenía, era del Caribe, de Santo Domingo; hacían una curiosa pareja ella de piel tan blanca y el medio mulato. Aprovechando nuestra nueva compañía la chica que nos había recibido se fue con otra gente que iba llegando al club, quedándonos los cuatro en animada charla cada vez más subida de tono. Ellos sí habían estado más veces allí y, por lo que nos contaron, tenían larga experiencia en este tipo de relaciones.

La música, según se llenaba el lugar, había subido algo el volumen por lo que aprovechamos para salir a bailar cada uno con la pareja del otro. En esos momentos yo ya tenía una erección impresionante, la conversación con esta pareja que nos habían contado, con todo detalle, sus encuentros sexuales anteriores nos había puesto a mil por hora. Si había que creer lo que nos contaron ambos eran bisexuales o, al menos, no le hacían ascos a nada y creo que es cierto por todo lo que pasó después. Además de las conversaciones el contacto con la chica pelirroja que se llamaba Ana no podía ser más morboso; ella notaba que, por ser mi primera vez en estas circunstancias, me costaba un poco arrancar por lo que tomó la iniciativa acariciándome mientras bailábamos.

A través de la sala pude ver que Mariel, así se llamaba el hombre, también acariciaba a mi pareja, Laura, que por lo que yo la conocía debía de estar deshaciéndose en sus brazos ya que sé que una de sus fantasías era tener relaciones con un chico mulato aunque Mariel no lo era del todo.

Cuando nos sentamos otra vez los cuatro se acercó a nosotros la que parecía una amiga suya llamada Carolina que, como nos confirmó Mariel, también era de su tierra, Santo Domingo; ellas sí era muy mulatona, alta y espectacular con un culo y un pecho impresionante. No obstante al poco de hablar con ella me di cuenta que era una transexual y Laura también lo notó lo que me di cuenta cuando nos cruzamos las miradas. Desde luego no sabíamos cómo iba a acabar la noche pero el tema cada vez se complicaba más lo que desde luego nos encantaba tanto a Laura como a mí.

Según pasaba el tiempo vimos que en los distintos rincones cada vez la gente estaba más lanzada. En la mesa más próxima a nosotros una chica que estaba con las tetas al aire y ya solo con las bragas puestas le estaba haciendo una mamada impresionante a un hombre mientras su pareja le estaba comiendo el coño a la que, imagino, sería la pareja del otro. Escenas similares se iban desarrollando poco a poco en las distintas mesas alrededor.

En la nuestra éramos, quizá, los más retrasados, probablemente debido a que el trío que estaba con nosotros sabía de nuestra inexperiencia y no quería forzar las cosas. No obstante Mariel ya estaba acariciando las tetas de Laura por encima de la blusa y dándose un beso de tornillo con ella. Por mi parte no sabía por donde empezar, a un lado tenía a Ana, la pelirroja y por otro a Carolina, la transexual y las dos me estaban acariciando la polla a través de los pantalones.

Opté por morrearme con Ana mientras que con la mano libre la deslizaba a través del cuerpo impresionante de Carolina; era increíble las tetas (supongo que operadas) cómo se le ponían duros los pezones con las caricias y el culo que tenía; ella, por su parte, mientras me morreaba con Ana aprovechó para soltar y bajarme el pantalón y los calzoncillos y hacerme una mamada que me llevó al séptimo cielo. Cielo que por cierto debía de compartir con mi pareja, Laura, que Mariel, ya desnudo y con un cuerpo impresionante, moreno y con una polla descomunal había puesto a Laura a cuatro patas como un perrito y, desde atrás, con las piernas completamente abiertas les estaba dando una lamida de impresión desde el coño hasta el culo; ella, como no podía ser menos, gemía como una desesperada ante semejante comida.

Yo sabía por experiencia que lo que a Laura más le gustaba y debía de habérselo confesado a Mariel era que le recorrieran con la lengua desde el clítoris hasta el culo. Mariel se aplicaba con una devoción increíble aprovechando para deslizarse debajo del cuerpo de Laura que aprovechó para hacer un 69 furioso chupando con escándalo la enorme tranca morena de Mariel.

En mi lado, Ana, Carolina y yo mismo también estábamos totalmente lanzados. Yo estaba aplicando a Ana, tumbada de espaldas y con las piernas totalmente abiertas, el mismo tratamiento que Mariel a Laura y con el mismo resultado: sus gemidos eran de puro gusto, incluso me gustó que en plena comida no parara de animarme diciéndome cómo debía de chupar su clítoris o cómo le gustaba que le metiera la lengua en su culito. Por su parte Carolina me estaba dando un tratamiento de cinco estrellas, aprovechando que estaba de rodillas e inclinado sobre Ana cogía mi polla, que a estas alturas estaba como un poste, por detrás y se la metía totalmente en la boca mientras que me metía un dedo por el culo.

En el grupo de dos parejas que estaban a nuestro lado las dos mujeres se habían enzarzado en un 69 espectacular mientras los hombres, por detrás, las penetraban con una furia tremenda. Los gemidos, insultos y gritos de placer se extendían por toda la sala.

Mariel y Laura habían cesado en el 69 salvaje que estaban haciendo y ella se había puesto encima de él a follar como una loca. Por mi parte me sentía obligado a devolver a Carolina todas las caricias que había tenido conmigo por lo que me volví hacia ella y, aunque no lo había hecho nunca, me puse a mamarle su espléndida polla negra que estaba durísima; nunca había tenido contactos bisexuales u homosexuales pero en aquel momento y con el grado de excitación que tenía nada me parecía más sabroso que chupar esa magnífica polla.

Carolina gemía como una desesperada ya que Ana se había sumado a mi mamada y mientras yo chupaba su polla ella le mamaba los huevos duros como pelotas de tenis y el culo a Carolina y le metía uno y a veces dos dedos dentro. Ana me miró, teníamos las caras muy juntas, y me pidió que se la metiera por el culo por lo que se dio la vuelta y se tumbó boca abajo sobre un cojín que le elevaba el culo, yo miré a Carolina que me animó con una mirada y poco a poco, aunque se notaba que no era la primera vez que Ana tenía relaciones anales, fui enculándola entre gritos y gemidos de placer. Por su parte Carolina se puso delante nuestro para que Ana le chupara su pollón lo que hizo con delectación.

Mariel y Laura mientras tanto no habían perdido el tiempo; se les había unido otro hombre y ella le chupaba la polla mientras no dejaba de cabalgar sobre Mariel. Al poco Laura se giró y le ofreció su culo al extraño con lo que iba a ver cumplidas una de sus fantasías que era ser ensartada, a la vez, por dos hombres. Menos mal que el otro hombre no tenía el pollón que tenía Mariel pues sino Laura no sé si hubiera podido, pero poco a poco, entre gemidos se fue completando la doble penetración y los gritos de Laura: cogerme cabrones; maricones; etc. Indicaban que se estaba corriendo de una manera bestial.

Carolina, mientras tanto, se había puesto detrás de mí que tenía el culo en pompa mientras enculaba a Ana y me dijo al oído; déjame encularte, amor, que te va a encantar; a lo que respondí fuera de mí; jódeme hasta el fondo. Ella me fue ensartando con habilidad ese pollón negro que tenía y yo, que creí que me iba a doler me estaba dando un gustazo impresionante. Fue increíble, joder y ser jodido a la vez es bestial, los gritos y alaridos de placer de los tres no eran menores a los del grupo de Mariel, Laura y el desconocido ni a los de los otros grupos que allí había.

Solo puedo decir que no pude aguantar más, la corrida que tuve fue bestial, Carolina con tremendos gritos también se corrió en mi culo y yo en el de Ana , sus gemidos parecía que no acaban nunca y los tres caímos derrengados unos sobre otros.


Si está contrariado con las anteriores normas, por favor abandone la web. SALIR