Vivencias de sexo muy calientes, aventuras contadas por sus protagonistas, disfruta ahora de las historias mas excitantes.
Ese día yo en la sala la esperaba impaciente, y, como las horas se hacían eternas me acomodé a mirar la televisión y me quedé dormido porque ya era tarde.
Como ella había viajado a la ciudad a hacer una diligencia personal, no me inquietaba que se demorara tanto. Y, como a eso de las cuatro de la mañana, Helen, mi mujer me despierta con un beso muy caliente, y en su frenesí de arrechera introducía su lengua dentro de mi boca con pasión incontrolable, mientras que su tibia mano bajaba mi bragueta buscándome la verga, y en segundos estaba allí como poseída mamándome el palito y acariciando mis huevas, claro que mi chipote se puso como un riel (y aun ella no me pronunciaba ni media palabra...
Bueno tampoco podía porque tenia la boquita llena), fue cuando yo le dije, cálmate y vamos a la cama, que allá estaremos mucho mejor, Helen me hace caso y camina adelante contoneando su delicioso culito al ritmo sensual y enloquecedor que le permite la súper minifalda muy ajustada que trae puesta ya en la cama comienza a desvestirme y de nuevo a chuparme el pipi. Y, bueno como mi miembro ya esta acostumbrado a esa tibia y sexy boca en pocos minutos de doy toda mi carga de cremita que recibe Helen en ese rostro delgado y hermoso que tiene facciones de satisfacción y triunfo.
Bueno, una vez más calmados y bajo la promesa de no interrumpir, empieza el relato así; Es que me encontré con un amigo (bueno la verdad es que fue mi ex amante) y me invitó a tomar algo a una tabernita y al ratito, él comenzó a propasarse manoseándome y besándome el cuello, acariciaba mis tetas y apretándome las nalgas, mientras bailábamos, como si fuera poco y como la taberna era a media luz él, muy atrevido metió muy suavemente la mano bajo mi faldita y no contento con eso me introdujo sus dedos en la concha, claro que fue muy delicado en hacerlo.
Entonces yo me calenté muchísimo, huí, pero súper y el muy infame al ver que me retorcía me llevó a su auto y mientras conducía seguía cogiendo mis piernas y metiendo los dedos en mi rajita y luego los chupaba, de un momento a otro estábamos cerrando la puerta del cuarto de un motel, Él se desvistió rápidamente y nos besamos apasionadamente, me puso a chupar una verga grande y muy gruesa que pensé que se estallaría, pues Jonathan (que así se llama) también estaba recachondo, fue cuando yo estaba que no aguantaba mas, entonces yo me empelote rápidamente y se convirtió en un loco al verme así todita indefensa y a su disposición, no hallaba por donde chuparme.
Él estaba realmente loco, ya que me decía muchas cosas, como que bien que la chupas, que nunca se la habían chupado así, que físico el que tienes, que culote tan rico tienes, te voy a culear toda mi vida, Helen continuaba con su mamada y cuando sintió que se iba a venir, dejo de hacerlo y le dijo métemelo, que quería tenerla dentro, y que hiciera realidad lo que le estaba diciendo, clávame por fa que no me aguanto mas, tómame soy tuya y has conmigo lo que quieras.
Ella me dice, el hombre tiene su herramienta grande y gorda de verdad, y cuando comenzó a entrársela le dolió un poco, pero con lo cachonda y urgida que estaba ese dolor poco a poco se volvió un placer muy grande, cuando Jonathan empujo su verga dentro y tomó un ritmo salvaje y duro, dice que él le levantó sus piernas como si fueran un trofeo, pero luego se las coloco sobre su cuello y Helen se acomodó a su brutal ritmo lo que produjo que en minutos terminaran envueltos en una clavada de locura y un frenesí totalmente loco y Helen estaba feliz como nunca de ese polvazo tan indescriptible.
Después de un respiro él le confesó que hacia bastante tiempo no tenia sexo, que la deseaba con locura, y mientras decía cosas lindas continuaba acariciando todo su cuerpo, de lo lindo y a propinarle besos con lengua, Mordisqueaba su cuello y mientras ella ronroneaba como una dulce gatita, fue relamiendo sus tetas y al momento dice Helen, me estaba chupando mi clítoris, y metiendo la lengua en mi pobre concha sin pensar que eso me convierte en una loca del putas, lo que me hizo gemir de placer, y sin pensarlo más le grité fuerte que me lo metiera, que no fuera así, pero a Jhona no se le paraba, que rabia tan malparida, pero a mi no me deja así, y comencé a darle una dulce chupadita y reaccionó esa belleza de tronco.
En cuanto estuvo bien parada, mi mujer se subió a caballito y con la arrechera producida por la chupada en la concha, estaba bien lubricada y forzadito entró mientras le decía a gritos así papi rico, dame duro, toda tuya, te ruego que me des tu leche, lléname la concha, estaba verdaderamente descontrolada y siguió con su voraz apetito tragándose esa vergota, hasta que dio un tremendo grito y se vino a chorros. Como el tipo no pudo llegar, lo dejo así y dijo que se apresuraran que en casa la estaban esperando, y ya era tarde.
Jhona (como lo nombra de diminutivo) le dijo, que lo disculpara por no haberse derramado por segunda vez, como no había tenido sexo hacia tiempo, se demoraría para venirse, Ella lo interrumpió diciendo que no había problema, mientras sellaba su boca con un beso, que lo pasó de maravilla que le conservara esa verga tan potente para otra oportunidad, mientras que el tipo repetía que hacía mucho la deseaba, que hacía tanto no tenia un cuerpo tan lindo, que culo, que tetas, que concha y prometieron volverse a ver lo más pronto.
Y, mientras me contaba yo ya la tenia atravesada con mi pedacito dentro, bombeándola con ternura, de pronto mi Helen se lo saca y lo introduce en su culito, diciéndome cómetelo, disfrútalo que es solamente tuyo mi amor y tuvimos un buen rato de placer memorable. Y esa es mi mujer con sus aventuritas tan inocentes, es toda una ternura de putica linda y provocativa, digan si no?
Soy feliz de comerme a una loca así, toda una belleza por donde se mire, ahí se la comparto, de pronto alguien se atreve a conocerla, pero eso si me la tratan con delicadeza porque como se ve en la foto, es muy inocente.
Me ha confesado que quiere volver a ver al tal Jhona, dice le aterró lo grande de su pene y algunas veces se pregunta como su concha fue capas de comerse todo eso, dice que cuando lo encuentre le pedirá una foto de su verga para mostrármela y le crea. Yo le admito que se lo coma y sea feliz cuando quiera.
La verdad es que me pone durísima la verga cuando recuerdo que mi inocente mujercita, ha comido tantas y tan distintas pollas, sin negarle nada a esa concha que todo lo merece, me fascina que sea liberada, que cuando me la culeé, aun huela a semen de otro hombre lo que si le exijo, es que me cuente esas travesuras tan infantiles
Algún día deseo que la claven, mientras me masturbo, y ver su inocente carita fruncir el ceño y retorcerse cuando la estén penetrando dos vergas al tiempo. Esa sería una fantasía de nunca olvidar.
¿Cómo les pareció? Creo que me envidian mi mujer ¿o no?