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Hola soy Rocio tengo 21 años, estudio diseño de interiores y quiero contarles esta historia que me sucedió no hace mucho.

Debo confesar que siempre me han atraído los chicos y sobre todo si son un poco mayores, me encanta el sexo además conozco mi cuerpo y lo disfruto, pero como vengo de un pueblo pequeño debí emigrar para estudiar y ahí no había mucho que elegir.

Bueno para dar comienzo a mi historia, un fin de semana con otra amiga de aventuras nos fuimos a una disco, dispuestas a pasarlo bien, y por lo tanto nos vestimos para la ocasión, Andrea llevaba vaqueros ajustadísimos, top y zapatos de tacones, mientras que yo llevaba top muy ajustados, falda cortísima de cuero, medias y botas de tacos, ya en la fiesta conocimos un par de chicos bastantes mayores, muy lindo uno de ellos, muy pintón, el asunto que esa noche bailamos con varios chicos, pero cual seria nuestra sorpresa al salir, ahí estaban los dos esperándonos, según ellos para seguir la fiesta en otro lado.

Nos invitaron a subir al auto, y comenzamos a rodar por la ciudad, cuando Javier el que conducía, nos dijo que mejor íbamos a su departamento, con mi amiga dijimos que si, así que enfilamos hacia el departamento, mi amiga iba en el asiento de atrás besándose con Nicolás, y eso a mi me excitaba mucho, en una luz roja Javier me besa y toca las tetas, salimos de la luz roja raudamente, al llegar al estacionamiento del edificio, nos bajamos del auto y cada una abrazó a su pareja, entonces yo no quiero seguir caminando y me hago la cansada, entonces Javier me dice, si quieres te puedo llevar a la espalda- a mi me parece bien, y me hace subir a su espalda, sus manos me sujetan de las nalgas, lo abrazo, estoy excitada, su pecho es durísimo y fuerte, su perfume me embriaga, mis talones llegan hasta su ingle y comienzo a masajearlo.

Ya en la portería del edificio Javier me besa y esta vez me recorre entera, mi amiga por su parte está de igual faena con Nico un poco más alejados de nosotros, llegamos al departamento, nos pusimos cómodos, Javier sirvió una ronda de tragos, pero Nico tomó a Andrea y fueron a un dormitorio, con Javier nos quedamos en el sofá, sus manos se fueron a mi entrepierna, me acarició mi depilada conchita, que ya estaba muy mojada, hizo a un lado el diminuto colaless para acariciar mi clítoris, yo me dejaba llevar, es más, entreabría más mis piernas para que el pudiera introducir sus dedos, se sentía tan bien, mi cuerpo tiritaba.

Entonces él se levanta y se coloca frente a mi y a través de la tela de su pantalón se podía ver un bulto considerable, desabroché su bragueta, y ahí salió un poderoso y formidable pene, lo empuñé y descubrí la suave piel descubriendo su capullo hinchadísimo, me lo llevé a la boca y con dificultad me lo comí, lo mamé mientras nos desnudábamos, giré nuevamente para quedar con mis nalgas expuestas, dándome unas suaves nalgadas, con el trasero elevado y mis piernas abiertas, él apoyó su capullo en la entrada de mi conchita y fue penetrándome muy despacio, arrancándome lo primeros quejidos con los ojos cerrados, me di cuenta que me había penetrado toda, comenzando a mover sus caderas producto de mi lubricación, ahora se deslizaba suavemente de adentro hacia fuera, me sentía muy mojada, sus manos me sujetaban dulcemente las caderas.

Me tendí de espaldas pasé una de mis piernas sobre su hombro y él pudo clavármela toda, los crujidos de la cama y mis quejidos llenaban la habitación, ahora en esta posición me llenaba toda, nuestras miradas se cruzaban y ambos nos deseábamos, sentía mis pezones durísimos, ahora con mis dos piernas arriba, sentía que llegaba hasta el fondo, siempre clavándome despacio, y a ratos dejaba de moverse dando un pequeño empujón como queriendo llegar mas adentro, haciéndome gozar, se sentía exquisito, y él todo un macho muy lindo, él se apoyaba en mis piernas tratando de mantenerlas arriba y abiertas, ahora sus embestidas eran más fuertes, me agarraba a la cama, porque parecía que me iba arrancar de ahí, sus manos se apoderaron de mis pechos, mientras que yo trataba de autoestimular mi clítoris.

Me sentía muy mojada, tanto así que mis jugos se escurrían por mi ano, dejándose de mover, me dice que quiere probar mi culito, y así en esa misma posición y aprovechando nuestra lubricación, comenzó a cogerme por el culo, aunque me diera un poco de susto pero me conocía muy bien y esa noche quería probarlo todo, esta vez me arrancó gritos que pronto se transformaron en quejidos de placer, sus testículos chocaban contra mis nalgas, él me sujetaba una pierna sobre sus hombros como tratando de sujetarse para poder empujar con más fuerza, estábamos sudorosos, él me penetraba más rápido, cuando estaba a punto de correrse, retiró su pene de mi culito para acabar en mi cara y en los pechos, después de haber eyaculado tomé su miembro y me lo llevé a la boca para chupárselo y no dejarle nada.

Con Andrea salimos en la mañana del departamento comentando camino a casa, la aventura vivida esa noche, por mi parte le dejé mi teléfono a Javier, no quería perderlo, era un amante divino.


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