Relatos de sexo muy calientes, vivencias contadas por sus protagonistas, disfruta ahora de las vivencias mas excitantes.
Siendo la hija menor de un matrimonio, yo contaba con 18 años de edad, y tenia tres hermanos mayores, yo había descubierto ya mi sexualidad haciéndolo con dos novios que tuve, pero una vez salí con un amigo y como no había nadie en casa me lo llevé a mi recámara, y empezamos a tener sexo, pero quien diría que mis hermanos se encontraban en casa, y uno de ellos tomó fotografías de todo lo que hicimos, para después como a los 5 días mostrármelas entre los tres.
Al ponerlas en la mesa, me vi chupándole el pene a mi amigo, también cuando me daba en cuatro y una de la cara de dolor que tenia cuando me incrustó por el ano, les diré que a toda mi familia le gusta el sexo, hasta mi mamá ve películas porno con mi papá, para luego tener sexo, y que además yo había visto a mis hermanos masturbarse mientras los espiaba en el baño y la verdad todos tenían unos penes grandísimos, creo que el más chico medía como 18 centímetros, entonces ellos dijeron que como me gustaba el sexo, que seria su esclava por un fin de semana que no iban a estar nuestros padres, o sino de otra manera llegarían mis fotos a ellos, no me quedó otra cosa que acceder.
El sábado por la mañana, despedimos a nuestro padres, dejándonos encargados de limpiar toda la casa, nos despedimos, y al entrar en casa, me dijeron los tres que tenia que hacer la limpieza también, así que me dieron un uniforme que consistía en una tanga color rojo y un delantal, unas zapatillas altas y un sostén transparente, me encontraba arreglando las recámaras cuando mi hermano, el mayor, se encontraba en una de ellas, al entrar él estaba totalmente desnudo, con el pene bien parado, entonces me ordenó, que lo masturbara, me dio un pote con lubricante y me dijo que me lo pusiera en las manos, se sentó a la orilla de la cama y yo me puse entre sus piernas y con mis dos manos, cabe aclarar que tengo unas manos chiquitas, tomé el pene y lo empecé a frotar de arriba hacia abajo.
De vez en cuando él se ponía más lubricante, yo seguía con mis dos manos haciéndolo y esperaba que me ordenara algo más pero no sucedió así, entonces sentí como se puso duro entre mis manos y me ordenó que acercara la cara y justo en ese momento eyaculó en mi cara, embarrándome las mejillas y solo un pequeño chorro dio directo a mi boca, entonces él se enderezó y me dijo, ya puedes irte y límpiate, al darme la vuelta con mi lengua probé su semen sin que se diera cuenta, sabía rico.
Seguí con la limpieza de la casa, entonces en la habitación cuando entró mi hermano el de en medio, salía de darse un baño, me vio de arriba abajo, me dijo que me hincara, yo supuse que le iba solamente hacer el sexo oral, pero estaba equivocada, él se dio la vuelta y me dijo vamos cerda puta, lámeme el ano, entonces yo le dije que no, pero me sujetó de los cabellos y me dijo que lo tenía que hacer, dirigí mi lengua a su ano, nunca se lo había hecho a nadie, entonces empecé a lamerle, me percaté que me veía en el espejo y como mi lengüita lamía su ano, entonces él se fue a la cama y se puso en cuatro patas y me dijo, sigue haciéndolo.
Me acerqué y por atrás le seguí lamiendo el ano, él se abrió de piernas, y tomó una de mis manos para que lo masturbara mientras le seguía lamiendo el culo, después lo masturbaba con las dos manos, yo seguía atrás de él, me dijo que pusiera mi mano de forma que cayera ahí todo el semen cuando sintiera que ya iba a eyacular, entonces en el momento preciso zafé una mano de su pene y caché todo el semen, que por cierto era muchísimo, con mi mano, él se levantó, y me vio hincada y con mi manita llena de semen, me tomó de la muñeca e hizo que me embarrara todo su semen en mi cuello, y me dijo que ya me podía ir.
Bueno, ya había pasado por dos, pero la verdad me preocupa mi hermano menor, él si es todo un depravado, que no le importa nada, le gusta las películas raras, así como el sadomasoquismo y creo que es bisexual, por que un día lo vi jugando barajas con su amigo de la infancia, el cual perdió el juego y el castigo fue que se lo hiciera oralmente y que se comiera el semen de mi hermano.
Pues resulta que después de limpiar las habitaciones y los pasillos, solo me faltaba la cocina, y cuando entre a ella, ahí se encontraba mi hermano menor, estaba comiendo unas palomitas que acababa de preparar, entonces me dijo ya se que ya estuviste con los otros pero ahora me toca a mi, y me dijo que me subiera a la mesa de la cocina y que abriera mis piernas, entonces él se acercó y de un jalón me arrancó la tanga.
Yo estaba muda al ver su agresividad, tanto que hasta que no quise moverme, se separó de mi, y se fue directamente a la cesta de las verduras, estaba de espaldas y no veía que era lo que hacia, entonces de momento vi que traía en su mano un gran pepino, como de unos 20 centímetros o más, pero muy grueso, tomó la mantequilla que estaba junto de mi, yo seguía con las piernas abiertas, y le dije que por favor no lo hiciera, él solo sonrió, entonces ya lleno de mantequilla el pepino procedió a untármelo alrededor de mi vagina, por mi ano, y por mi clítoris, no pasó mucho tiempo cuando lo empujó dentro de mi, yo solo pude decir que no lo hiciera pero ya era muy tarde, me tenia la mitad del pepino adentro, mientras que con su otra mano me frotaba mi clítoris, entonces después de un largo tiempo, no se cuanto, me lo introdujo casi todo.
Yo estaba admirada no sabía que me cupiera tanto en mi vagina, se veía súper dilatada y mis labios vaginales bien estirados, empezó a metérmelo y sacármelo, la verdad empecé a sentir rico, entonces me dijo que sujetara el pepino mientras lo tenia dentro, él se volvió nuevamente a la canasta de los vegetales, y entonces al darse la vuelta vi que tenia en su mano una zanahoria, la llenó de mantequilla, y me ordenó que abriera más las piernas, yo le supliqué que no lo hiciera pero eso le molestó, tomó la zanahoria por su base y de un solo golpe me la metió hasta el fondo de mi culito.
En este momento si grité de dolor, sentía la zanahoria como se movía dentro de mis intestinos, mientras tenia el gran pepino en mi vagina, él siguió moviéndolos, yo no supe que pasó, él seguía y no paraba hasta que tuve un orgasmo como nunca lo había tenido, me dejó en la mesa acostada y vi que se sacaba su pene y lo llenó de mantequilla, y se empezó a masturbar, después de un momento, se pasó al lado donde estaba mi cabeza en la mesa, y me dijo saca la lengua y abre bien la boca, yo obedecí por miedo a que me hiciera otra cosa, entonces eyaculó en mi lengua y dentro de mi boca, no me dejó cerrarla hasta que él terminó y después con su mano me cerró la boca y me dijo trágate todo, yo me comí todo el semen y después pidió que abriera mi boca y me dijo que había estado bien y que no me quedaba ningún rastro de semen en mi boca, él se fue, yo me levanté, me dolía todo, y me fui al baño, tomé una ducha y me fui a mi habitación y me quedé dormida.
Cuando me levanté ya era de noche, no me dolía nada, me había recuperado, entonces oí risas y grandes pláticas en la sala de la casa, así que me asomé y ahí estaban los tres tomando licor y fumando, me vieron y dijo ya llegó la estrella de la noche, entonces me dieron una copa, la cual tomé por que tenia mucha sed, entonces los tres me quitaron mi ropa, y se desnudaron; se sentaron juntos en un sillón y me dijeron es hora de que gatees, entonces supe lo que querían, llegué con el de la esquina, tomé su pija y me la metí a la boca, mientras que con una de mis manos masturbaba al siguiente, después de un rato me pasé con el que estaba en medio y con mis manos masturbé a los de los lados, después le tocó al último, después de largo rato de estarles mamando el pene, se pusieron de pie y yo hincada en medio de ellos, y me rodearon con sus penes, solo me sacaba uno de la boca para que otro entrara.
La verdad lo estaba disfrutando muchísimo, después de un rato uno de mis hermanos se sentó en un sillón y los otros dos me cargaron con las piernas bien abiertas, y me dirigieron hacia él, entonces me empezaron a bajar y el que estaba sentado dirigió con su mano su pene a mi ano, entonces según me bajaban me entraba más, hasta que quedé bien sentada con todo adentro, era delicioso, luego después de estar ensartada de esa manera, uno de ellos me levantó las piernas en lo alto, sin que el que tenía en el culo se saliera, entonces se acercó y me la metió en la vagina.
Era mi primera doble penetración, ya lo había hecho por el ano y por la vagina pero nunca al mismo tiempo, luego cambiamos de posiciones, otro de ellos se sentó en el sillón y entonces yo de frente a él lo monté, cuando me di cuenta ya el otro estaba penetrándome el ano, entró de un solo golpe, no me dolió para nada, en cambio sentí riquísimo; por su parte el que faltaba me puso su pene en la boca, al verlo cerca me lo comí todo, ahora si una triple penetración hecha por mis hermanos, no lo podía creer, era riquísimo, perdí la cuenta del numero de orgasmos que tuve, de vez en cuando volteaba a los cristales para ver el reflejo del sándwich que me estaban haciendo, cada vez que veía más me gustaba.
Empezaron a metérmela cada vez más duro, sentí como el que tenia en la vagina topaba contra mi matriz, mientras el de mi ano, entraba durísimo en mis intestinos hasta el fondo, y la de mi boca era fascinante, sentía el roce de la cabeza del pene, en mis anginas, entonces comenzó a ponerse duro el que tenía en mi boca, sabía lo que iba a suceder, entonces traté de zafarme pero mi hermano me tomó por la cabeza y no dejó que me moviera y empezó a eyacular, sentí como los chorros salían de su pene y sin tardar para no ahogarme me los comí todos.
Fue delicioso, no dejé que ni una gota escapara de mi boca, después el que tenia en mi ano me la sacó, se puso frente a mi boca y me la metió, sujetándome la cabeza, nuevamente me llenó la boca de semen el cual tragué rápidamente y tampoco dejé que se desperdiciara una sola gota; y cuando tuve un momento de respiro en el que estaba montada se zafó de mi, y entonces dirigió su pene a mi boca y haciéndolo como anteriormente me lo habían hecho, me metió su pene hasta las anginas y eyaculó, fue tremendo, comí todo el semen de mis hermanos sin dejar una sola gota, me senté con ellos seguimos platicando y nos tomamos otras cervezas, ya todos estábamos muy cansados y nos fuimos a dormir.
Al despertar casi al medio día del domingo, me di cuenta que mis papás ya habían regresado, y que mis hermanos limpiaron todo lo de la noche anterior, por mi parte me dolían las caderas, mi culo me ardía tremendamente, mi boca y mi mandíbula también me dolía de tanto tener abierta la boca y sentía un leve malestar en mis anginas; esto me tardó como una semana, en la cual no quiera saber nada de sexo, pero después de un tiempo me encuentro bien, estoy esperando que mis padres se ausenten, para que nuevamente esté con mis queridos hermanitos.