Desvirgando a Soledad
Bueno para comenzar, deseo decir que este cuento es verdadero y ocurrió en La Paz, se trata de un encuentro que fue algo histórico, ella tenía 23 años, todo empezó cuando imprimí uno de esos cuentos tres X, el cual quería llevarme a casa para leerlo, cuando pasé por mi facultad - pues ella y yo estudiábamos en la U - me encontré con Soledad que me esperaba para que la ayudase con unos apuntes de Estadística, fuimos a mi casa, mientras yo buscaba mis apuntes, la encontré leyendo el relato (uno que hablaba de haber perdido la virginidad en una excursión con unos compañeros) ella me preguntó si eso había ocurrido conmigo, yo le dije que no, que yo había encontrado esa historia en internet, ella me pidió si podía leerla mientras yo seguía buscando mis apuntes, yo accedí.
Al volver ella parecía una diosa del sexo, pues en vez de preocuparse de la explicación me dijo con una voz melosa de gatito, Freddy en aquel cuento el muchacho tenía un pene de 20 cm. es grande ¿no? , ¿Será que mi hermano menor lo llegue a tener así, o será que el suyo es del mismo tamaño?, yo le contesté maliciosamente, ¿porque no aprovechas esa regla que está ahí y lo mides?, ella sonrió y me dijo, bien que me dejes despejar mi duda, en ese instante mi tronco se puso duro de solo pensar en aquellas nalgas redonditas y su vagina que se resaltaban por el jeans que usaba, ella bajó el cierre de mi pantalón y tomó entre sus manos mi palo que ya parecía un tronco y dice, guau ¿porqué está tan duro?, yo le dije porque sus nalgas deben ser muy ricas, ella midió y asustada dijo ¡OOOOhhhhhh!
Tiene 23 cm., es más grande que en el cuento, ¿puedo hacer lo mismo que en el cuento?, cuando ella dijo eso yo vi que ella quería tirar conmigo, en casa no había nadie pues todos habían ido a un compromiso, pero bueno volviendo al asunto ella dijo que nunca había tenido relaciones y que eso debía doler mucho, mientras acariciaba suavemente con su mano mi tronco, lo movía lentamente, ahí empezó a chorrear leche y ella dijo, esos deben ser los espermatozoides ¿cierto?, yo ya estaba loco por tirar, ella parecía que lo dudaba, la empujé hasta el sofá me quité el calzón y le dije que aprovechara que mi tronco estaba meloso y que lo chupara como un dulce, ella dijo que parecía sucio y que tal vez no le gustaría, pero yo empujé su cabeza y ella abrió su boca y comenzó a chupar suavemente diciendo, uhhmmhhm Ummmmm siempre esperé esto de ti, pero tú no me dabas importancia, mientras decía eso me dieron ganas de poseerla, yo gozaba en su boca ella empezó a escupir, aunque era natural pues ella nunca había hecho eso.
Fue allí que le dije, siempre quise para mí esas nalguitas y tu sapito (concha), mientras ella seguía escupiendo mi leche me dijo pero tienes un problema, yo aún soy virgen y no quiero ahora, yo le contesté, lo siento pero tú me tentaste porque quisiste, acto seguido tiré de su pantalón y bajé su calzoncito, un sapito con pocos vellos y los labios bien rosaditos, me senté en el sofá y le dije que se sentara sobre mí, mientras yo agarraba mi tronco ella se sentó pero mi tronco no podía penetrar, ella intentaba, se movía de un lado a otro y me dijo, ves no entra tu palo es muy grande, parece de un caballo, yo le dije Sol pon tus pies en mis muslos y vuélvete a sentar encima de mí, lo hizo y en ese instante mi tronco estaba frente a su conchita y ella aferrada a mis muslos, lentamente e intentando que ella no se espantase empecé a penetrarla, debió dolerle pues empezó a gritar como loca ayayay uhhhmmmhhhmm ayayay, yo le dije que gritase bajo que tenía vecinos que podían oír, en ese instante mi palo entro todo en ella y empezó a escurrir sangre por su pierna y la mía, y me dijo,… me está doliendo, me está doliendo… tu cosa está muy grande, y yo empujaba y empujaba ella empezó a llorar y yo besaba sus pequeños pechos duros como peras, esto hasta que ella dejó de gemir y le dije que se bajara de encima de mí, se hizo hacia la izquierda y lentamente empezó a sacarme dentro de ella pero volvió a gemir, cuando salí completamente parecía que yo había perdido la virginidad pues la cabeza de mi palo estaba roja escurriendo sangre, ella se encaminó al baño donde se duchó y siguió quejándose diciendo ayayay me está doliendo, luego que ella salió yo también tomé una ducha.
Cuando salí ella estaba todavía en el sofá completamente desnuda con las piernas abiertas abanicándose con unos papeles la conchita, yo también estaba desnudo, cuando vi su sapito sangrante y rojo, me dio pena, pero mi palo se endureció de nuevo, me acerqué y le pregunté pasando la mano por su sapito, ¿estás mejor ahora?, ella suspiró y dijo si me la besas y me dices sana, sana tal vez esté mejor, ni bien ella había terminado la frase yo metí la boca, ella temblorosa y yo chupando su sapito con sabor a sangre, ella se recostó en el sofá y dijo, déjame hacer lo mismo con tu tronco, hicimos un hermoso 69, estuvimos así cada cual en lo suyo, el placer era tal que parecía que ella orinaba en mi boca pues sus jugos se mezclaban con la sangre y ella feliz chupando mi palo y yo moviéndome como si quisiera fundir mi tronco en su boca, en eso deja de chupar y yo también y me aparto, ahora fue ella que se abalanzó sobre mí y empezó a chupar mi tronco de nuevo, y no me dejaba, cuando yo quería penetrarla de nuevo ella volvía a mi palo chupándolo, como queriendo vengarse por la tirada que le había dado.
Yo estaba muerto pues no dejaba de gozar con su boca en mi palo, de pronto empezó a salirme leche y ella dijo está bien calentita, algo se derramó en el sofá, me alejé de ella, corrí a traer algo para limpiar el desastre del sofá, cuando regresé otra vez ella estaba allí abanicándose el sapito, ahora vi su conchita y parecía el sapito de una verdadera mujer, mi palo se volvió a endurecer y ella me dijo, tu no te cansas, y yo le dije que quería volverme a hundir hasta las entrañas de su conchita, ella dijo que le estaba ardiendo pero igual abrió las piernas, y yo la penetré, ahora ella no gritaba sino gemía y decía uhhhhhmmmm uhhhmmmhhhmm más, más, duele pero es rico, en eso aumenté la velocidad de mis caderas y dijo humnhum ummmmm ai, ai uhhhhhmmmm sus gemidos eran intensos y yo metía y sacaba acompasadamente, ella subía y bajaba, alzaba los brazos, apretaba mi espalda, se relamía los labios, respiraba agitada, se apretaba los pezones, sus ojos se entornaban, hasta que se desmayó exhausta y de gozo.
Me volvió a dar pena verla ahí como una muñeca desmadejada en el sofá, pero yo estaba excitado, me dirigí a ella y la coloqué de cuatro pies, ahí vi su culito estaba todo meloso de la tirada que le había dado y coloque mi palo a un costado de su culito meloso y empecé a penetrarla por esta última frontera que faltaba, al igual que la primera vez que gocé de su sapito me costó un poco que la cabeza de mi palo rompiera la barrera, cuando empezó a desaparecer ella bajito me dijo adelante, adelante sigue, puedes meterte, duele un poco pero es un dolor celestial, y empujé, empujé, luego lo volví a sacar y le pedí que se sentara encima de mí, pero asegurándome que mi palo estuviese a la entrada de su culito, y fue entrando y ella gemía ay, ay uhhmmhhm vamos mételo, y yo le dije que lo hiciera más rápido, hasta que me di cuenta que ya estaba todo dentro de ella y sus nalgas toparon con mi barriga y ella dice uhhhhhmmmm, uhhmmhhm te siento, te siento, siento tus 23 cm. dentro de mí, y subía y bajaba, pero apenas pudimos gozar pues su culito era bien estrecho, y gozando sentí que para sacar mi palo debía moverlo un poco.
En el gozo ella me preguntó ¿ Freddy está usted orinando o gozando dentro de mí?, si es así haces mal pues los dos podemos contraer alguna enfermedad, en eso ella se había desacomodado, yo la tomé de las caderas y la volví a colocar de cuatro pies y seguí gozando hasta explotar dentro, cuando acabé vi que la apertura se había achicado aún más, así que con un movimiento lento saqué mi palo suavemente mientras ella gemía y respiraba agitada, cuando lo saqué totalmente tuve la visión completa de aquel culito y sapito del que había roto la virginidad de una niña mujer de la U, y cuando ella fue a tomar otra ducha yo pensé que tal vez había sido un sueño el haberme comido aquella conchita tan jugosa y caliente, cuando salió, se vistió pero antes de irse se dirigió a mí que aún estaba desnudo, agarró mi palo entre sus manos y lo apretó y me dijo esto ha sido ir al cielo, espero que esta no sea la última vez que repitamos una sesión de estudios, acto seguido bajó su cabeza hasta mi palo y le dio un beso, luego se fue dejándome desnudo y desconcertado.
Desde aquel día repetimos nuestras sesiones de "estudio", en otra ocasión fuimos a una fiesta de unos compañeros de carrera donde en el baño repetimos nuestros juegos pero esa es otra historia que les contaré en otra ocasión.